¡Qué viva el grupo!

La escena latinoamericana contemporánea no puede entenderse ni estudiarse a fondo sin tomar en cuenta el papel del teatro de grupo. Al tratarse de una noción que, trasmutada en categoría, sobrepasa su sentido literal, alusivo a la naturaleza colectiva del teatro que afecta a todas sus formas de organización. En este caso implica el compromiso con una ética por parte del actor, formas singulares de participación y de la relación entre el individuo y el colectivo, así como especificidades en los procedimientos y perspectivas del trabajo creador, que involucran a todos los integrantes y a las múltiples disciplinas en juego, cruzadas y compartidas de innumerables modos.

Nacidos en el segundo lustro de los años 40 como teatros independientes, de la impronta del Teatro del Pueblo -fundado en Buenos Aires en 1930-, el Teatro Circular de Montevideo y El Galpón constituyeron paradigmas notables. Consolidados en los años 60, fuertemente marcados por un compromiso ideológico en relación con contextos políticos y con las búsquedas en torno a la identidad, los grupos de teatro en la América Latina se replantearon el papel de la escena en la cultura y en la sociedad de su momento, a la vez que iban configurando singulares discursos que, auxiliados por la investigación, han aportado novedosos lenguajes.

Así, en fecunda interacción dialéctica con otros grupos, y en coexistencia con compañías y otros modos de organización y producción, germinaron nuevos colectivos y se estructuraron como un movimiento. Luego han proyectado el objeto de atención hacia múltiples identidades. Si bien los grupos estables no son tan frecuentes en Argentina y México, y si al decir de algunos artistas no parecen ser hoy la alternativa principal en las condiciones económicas actuales, son mayoría protagónica – también en relación con la resonancia de sus resultados– en países como Brasil, Colombia y Cuba, desde distintas modalidades de creación y producción.

La recurrencia apuntada ha hecho que la Temporada de Teatro Latinoamericano y Caribeño Mayo Teatral siempre haya estado estrechamente vinculada con el teatro de grupo, y a lo largo de ocho temporadas –desde que en 2001 fijara su centro en una sólida cartelera de espectáculos puestos a dialogar entre sí y con los espectadores cubanos–, ha repasado el quehacer de más de una treintena de grupos procedentes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Perú, Puerto Rico, la República Dominicana, Uruguay, Venezuela, y de varias provincias cubanas, que han compartido la escena con compañías de teatro y danza, proyectos eventuales, actores que privilegian el unipersonal, performeros y artistas conceptuales.

La significativa coincidencia de que en 2016 se celebren varios aniversarios cerrados de muchos grupos de teatro en la América Latina nos hizo pensar en reunir a algunos de ellos y dedicar esta edición de Mayo Teatral al tema, para conocer de primera mano definiciones de identidad, reflexiones y experiencias que, avaladas por notables trayectorias, nos permiten ahondar en ellas y entender los mecanismos de supervivencia y desarrollo.

En 2014 tuvimos la suerte de contar con el Grupo Malayerba y el Teatro de los Andes, que este año arriban a sus aniversarios 35 y 25, respectivamente, y los festejan con giras de sus más recientes montajes. Este año recibiremos con júbilo al Teatro La Candelaria, de Colombia, que celebra 50 años de trabajo ininterrumpido como referente emblemático para toda nuestra América, signado por el magisterio de Santiago García; al Grupo Cultural Yuyachkani, del Perú, que cumple 45 años de búsquedas en torno a la identidad peruana y al comportamiento del actor en la escena, y al Teatro Gayumba, de la República Dominicana, con 40 años de labor en las tablas, representativo de tantísimas agrupaciones que en torno a un pequeño núcleo, en muchos casos ligado a lo familiar, sostienen contra viento y marea una saga escénica enraizada en su entorno a lo largo de la geografía latinoamericana y caribeña. Junto con ellos, llegarán otros colectivos, como los cubanos Argos Teatro y El Ciervo Encantado, que también están de fiesta en sus primeras dos décadas.

El Encuentro de Teatristas Latinoamericanos y Caribeños sesionará esta vez los días 16 y 17 de mayo, y será un espacio sereno de intercambio y confraternidad, para repasar el pasado y pensar el presente y el futuro, como una cita complementaria a la muestra artística, a la que se sumarán destacados académicos e investigadores.

Vivian Martínez Tabares