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Delirio Habanero
Teatro de la Luna
Dirección: Raúl Martín
Dramaturgia: Alberto Pedro Torriente.
Elenco: Varilla: Amarilis Nuñez
  La Reina: Laura de la Uz
  El Bárbaro: Mario Guerra
 
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  En Delirio Habanero encontramos la apoteosis de la ficcionalización dentro de la obra de Alberto Pedro Torriente. En ella los personajes mediante la simulación construyen un espacio propio, donde pasan a encarnar a "los personajes" que ellos quieren ser. Ya no son más tres alucinados, sino El Bárbaro (Benny Moré), La Reina (Celia Cruz) y Varilla (el legendario cantinero de La Bodeguita del Medio). El teatro se convierte en el principio activo de un universo regido por el simulacro. Dentro del cual la cultura, heterogénea e inclusiva, es salvaguarda de la identidad nacional.  
     
  Notas de prensa  
 

Con Delirio Habanero la imaginación viajará muy lejos y entraremos en un juego de convenciones y reflexiones. Lo patético estará presente en el “olor” y el movimiento cíclico de los personajes, atrapados en un torbellino insular, sin salida. El hálito de lo trágico ronda la escena. Ellos, en síndrome existencial, evocan a espíritus ausentes, entretejiendo un enjambre de visiones, persecuciones y obsesiones megalómanas. Se niegan, se reafirman, se reconcilian, en una estructura profundamente discontinua. Desde sus hendijas surgen reiterados, nuestros cultos, el son, el bolero, la guaracha; nuestra música cubana como baluarte de la mejor bandera.
Bárbara Domínguez, notas al programa.

Mario Guerra proyecta su muerto vivo desde la memoria de quien fuera notable músico, carismático artista e ídolo de multitudes, se apropia de su gestualidad, fijada para la posteridad en quinescopios que le muestran en pleno al frente de su banda, y le incorpora una dolida vida interior, el desasosiego de quien ya no puede alcanzar la plenitud. Laura de la Uz exhibe un insospechado y exuberante histrionismo, se muestra simpática o zafia para perfilar las transiciones de su personaje, disparatado y tierno a un tiempo. Y Amarilys Núñez, como Varilla, sabe enaltecer a su barman, angustiado artífice de la quimera que reúne a sus admiradas estrellas, un personaje menos agraciado y sin el referente glamoroso de los otros, que la actriz llena de vida.
(…)
Delirio habanero es afirmación y fuga, viaje mítico de la cultura que se despliega en nuevos espacios y pasa por encima del tiempo, defensa de la identidad como un proceso en reformulación permanente, móvil y dialéctico.
Vivian Martínez Tabares: “Delirio habanero calienta las tablas del Festival de Santo Domingo”, www.cubarte.cult.cu, 7 de noviembre 2006.


Teatro de la Luna es uno de los colectivos fundamentales del panorama escénico insular. Sus espectáculos se caracterizan por un excelente trabajo actoral, una concepción musical que participa vivamente del montaje, una dirección cuidadosa de todos los códigos de la escena y un intenso diálogo con la sociedad del país. Para ello se ha servido, sobre todo, de la dramaturgia nacional, y de entre ella de sus continuas visitaciones a la obra de Virgilio Piñera.
Omar Valiño: “Delirio habanero en Venezuela”, http://granma.co.cu/2007/11/28/cultura/artic02.html