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…la obra de Matta sorprende por su
timidez y presta un carácter ligeramente retrógrado a la actividad
“paranoico – critica”, que solo permite asir los aspectos paranoicos
puramente exteriores (que no trascienden en nada al mundo inmediato)
y de la que se ha visto además, en el caso de Dalí, como puede
degenerar en la obsesión de acertijos. Matta
lleva más lejos y en forma más distinta la desintegración de
los aspectos exteriores: para quien sabe ver, todos los aspectos
están abiertos, no solo a la luz como las manzanas de Cézanne, sino a todo lo demás, incluyendo los cuerpos opacos, que constantemente pueden
fundirse unos con otros; pues solo en esta fusión se forja la
llave, la única llave maestra para abrir la vida. Así Matta
hace que podamos tocar, como dice él “ los hombros opacos de
los árboles humeantes”, así puede dirigirnos también a través
de una vegetación coralina que representa el sistema nervioso
de un oso kinkajú, pero no inanimado
tal como nos lo mostraría la disección, sino en forma mucho
más real…Así igualmente nos invita una y otra vez a un nuevo espacio que constituye una deliberada ruptura respecto al antiguo,
puesto que este último sólo tiene sentido en la medida en que
distribuye cuerpos elementales y cerrados. Poco importan los
apoyos momentáneos que esta manera de ver y de hacer ha encontrado
en los sucesivos conocimientos científicos de la morfología
psicológica…Lo que constituye la riqueza de Matta es que desde sus primeras obras poseía una gama colorística enteramente nueva, quizá la única, pero de todos
modos la más fascinante que alguien haya propuesto después de
Matisse. Esta gama cuya degradación parte de un rosa púrpura
en transformación, que ya se ha hecho famoso y Matta
parece haber descubierto (“La sorpresa –lo oí decir– estallará
como un rubí conteniendo fluorito
bajo la luz ultravioleta”), se ordena según un prisma complejo.
El amplio prisma de Matta, que incluye
efectivamente el prisma de la descomposición de la luz solar
al aire libre y el de su descomposición a través de cada uno
de los cristales de la sal se enriquece aún con la gama de variaciones
introducidas por la luz negra // En la fase actual de su evolución,
Matta se ha vuelto enormemente exigente
hacia sí mismo; no se conforma con los dones excepcionales que
le ha deparado la naturaleza. Nadie ha quedado más interrogante,
nadie se ha mostrado más ávido de recoger materia viviente de
obras como Alfred Jarry,
de Marcel Duchamp, erizadas de dificultades,
pero de una irradiación más poderosa que las de otras; nadie
ha espiado en torno suyo con un ojo más perspicaz el germen
de una belleza, de una verdad o de una nueva libertad. // Encima
de todo el abismo actual de todas las consideraciones sobre
el sentido de la vida, abismo del cual sólo se salva el amor
humano, Matta es el que mejor mantiene la estrella, el que sin duda
está en el mejor camino de llegar al secreto supremo el gobierno
del fuego. |
La perla a mi ver esta corrompida…
Andre Breton, 1944
Matta/Homenaje a Jorge Zalamea
Museo de Arte Moderno.
Bogotá, mayo–junio, 1975 |
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Que
el mundo exterior sea posible representarlo, quedan muy pocas
personas capaces de creerlo. Matta es uno de ellos. El mundo exterior se sabe que cosa
es, ya en estos momentos objeto de la plástica, carátulas de semanarios, áreas fabricables,
así como nuestros gestos absurdos de cuando nos lavamos los
dientes, o giramos el cuello para realizar un parqueo
en marcha atrás, o cuando nos ponemos de pie en
la butaca abatible del cine para dejar pasar a alguno
en nuestra misma fila. Prisionera de este universo artificial,
la imagen del hombre, la naturaleza humana, podemos también
darla por perdida, a menos que no tengamos toda la agresividad,
la alegría, la fiereza de Sebastián Matta.
Por que si tuviéramos como Matta tanta fiereza, tanta agresividad, y alegría descubriríamos
que es sobre este mundo, como en ningún otro, que deberíamos
tener bien abiertos los ojos para divisar, por cuales sobresaltos
y espasmos por cuales muecas y actos inconsultos, pero también por cuales explosiones de voluntad y de imaginación
o de pasión la naturaleza humana continuara a configurar su
propia historia.
Una estancia feliz de trabajo en Italia y el encuentro con
una materia rica en sugestiones elementales: una tierra rojiza
de la campiña romana, son el origen de estas pinturas casi
monocromáticas, en las que figuras entre lo prehistórico,
el totemismo y la ciencia ficción se agitan como movidas por
el sonido de un saxofón subterráneo.
Entre las varias direcciones en las que la energía visionaria
de Matta ha encontrado su expresión
en estos últimos años – desde el retomar de una narrativa
a través de las imágenes, es decir de una
épica que recuerda la grafica de los códigos precolombinos,
hasta el mas reciente ciclo de las
grandes lienzos de perspectivas cósmicas como de batallas
interplanetarias- y en cambio el prepotente sentido de la
comedia que aparece aquí en primer plano, de estas pinturas
hechas con arcilla ,
es decir aquel elemento de despiadada transfiguración sarcástica
contemporánea que siempre ha sido uno de los motivos fundamentales del pintor chileno.
Cuanto se me ocurre decir, también en este sentido se carga
en Matta de una fuerza primordial,
así que para el decir
comedia, equivale a decir tragedia, es decir la puesta en juego de un empeño humano total, la explosión
de un entusiasmo de energía histórico–vital
inagotable. |
Italo Calvino
We are all brothers
Matta un tríptico y otros dibujos
Galería L´Attico, Roma
10 de Noviembre 1962
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| Roberto Matta
pertenece −y acaso es la cabeza de serie− a la segunda gran generación del surrealismo
pictórico // Matta estuvo en el surrealismo y
vitalizó al movimiento con su aventura pictórica y su actitud personal cuando,
ya en los años treinta, el movimiento empezaba a esclerotizarse como
consecuencia de haber sustituido a la imaginación por la ortodoxia…Yo creo que
para comprender cabalmente a Matta y su papel dentro
del movimiento surrealista, es necesario explicarse, aun cuando sea
sumariamente, el estado del surrealismo a la llegada de Matta
y la significación de lo que a éste aportó nuestro pintor // El surrealismo −al
margen de la ortodoxia y los manifiestos− fue la gran coincidencia de los
poderes de la realidad y de la imaginación, opuesta a la perceptiva de los
poderes absolutos de la pintura. Cuando empezó a nacer el surrealismo −con
todos sus precedentes dadaístas− estaba tomando cuerpo en la, en la
conciencia pictórica del mundo, la idea de que la pintura se justificaba en sí
misma: que bastaba, en la célebre frase de Maurice Denis, “una serie de formas y de colores organizados según
cierto orden” para que el cuadro −o la escultura− resultante se
justificara plenamente surrealismo, al reivindicar las fuerzas de la
imaginación y hasta de la sinrazón, fue la más enérgica reacción contra aquel
estado de conciencia. Pero el surrealismo, en su defensa de la realidad,
llegaba a confundirla con la narrativa. Además, la vivencia de la “forma pura”
era mucho más que un estado de conciencia: era el estado fisiológico, en el que
se fue cayendo de manera inconsciente // La
reforma − la llamaré así − que aportó Matta
al movimiento surrealista no consistió −como ocurría con el surrealismo
de los años veinte, después del primer manifiesto− en vitalizar imágenes:
consistía en vitalizar la imaginación. Claro está que la imaginación se sirve
de imágenes, y no será Matta quien las rechace, pero
su objetivo será siempre aquella potencia, sin confundirla nunca con esta
presencia. Por eso en el arte de matta son muy
evidentes dos circunstancias. En primer lugar, el menosprecio por la pintura en
su estado puro. Claro que el la utiliza − y la utiliza muy bien −
puesto que no se olvida nunca de que él es, ante todo un pintor. Pero si sus
medios no son nunca desbordados por sus fines, él nos recuerda siempre, en cada
una de sus obras, cuáles son sus fines. En segundo lugar, no el menosprecio,
pero si la supeditación de la imagen a la imaginación. Eso llega a crear
estilo, el suyo, el de Matta. En esa imagen
absolutamente desbordada por su argumento, reducida a su más elemental fisiología, sintetizada,
ganada por su dicción lineal, aun cuando reforzada siempre por su dicción
cromática // Y luego, el humor. Matta sabe, por su
misma naturaleza surrealista, que el humor es una potencia de la realidad. El
lo ejercita siempre, hasta el punto de que su mecanismo pictórico es, en
apariencia, más un mecanismo de humorista que un mecanismo de pintor. Pero
entendámonos, el humor en él es una naturaleza, no una actitud. Es una
consecuencia lógica de su manera de buscar la realidad. Cuando él dice, como me
dijo en cierta ocasión, “no te cases nunca con una millonaria americana: salen carísimas a la hora del divorcio”, no está diciendo un
chiste expresa una realidad que pasa por su sangre // El chileno Roberto Matta iba poco a Chile porque, necesariamente, su vida
profesional tenía que discurrir por otras latitudes. Pero Chile estaba allí
para él como una reserva de muchas cosas: de inteligencia, de humor y de
imaginación…también de amor. |
José María Moreno Galván
Matta/Homenaje a Jorge
Museo de Arte Moderno.
Bogotá, mayo–junio, 1975
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| (…)¿dónde
se sitúa Matta? // El más grande surrealista latinoamericano, y uno de los
mayores del mundo, ha sido un navegante de dos mares, un hombre de dos mundos,
un receptor ávido de los beneficios de ese surrealismo europeo que entró a saco
en el reino de la libertad:: Este hombre fue capaz de inventar el paisaje un
paisaje, una entidad líquida, una emulsión de color atravesada de fuerzas y
relámpagos, un espacio tensionado y eléctrico, un modo de ver y sentir por
golpes de sangre, por la emoción y la infalible penetración del ojo más allá de
las apariencias.// Si Latinoamérica es una zona de increíble transparencia y disponibilidad
donde aún nada se ha formulado con suficiente concreción para ocuparla,
también, sin embargo, es una zona de cóleras:: Ese punto exacto donde se genera
la tormenta y lo diáfano lo descubrió Matta y dio lenguaje surrealista a una
situación existente, intuida y casi indescriptible // Hasta que se produjo la
revolución cubana, América era ese paisaje alucinado. Después, ese encalve de
vida real, de vida justa, y verdadera que sustituía por primera vez en el
continente a la habitual e intolerable infra-vida de las clases desposeídas,
modificó la pintura de Matta:: La revolución, la guerrilla interior y exterior,
el Vietnam, este mundo progresivamente situado en la cresta de conflictos
cruentos que de ninguna manera podemos marginar, llevaron a Matta a una nueva
pintura que es su gran proeza, su ópera magna: un lenguaje político
surrealista, basado en una concepción política tan profundamente humanística como para afirmar que el mal “ es
un hombre que humilla a otro hombre” (no importa en que partido, ni facción, ni
célula este afiliado el mal).// Las tensiones, la guerra de espacios, los
huecos, la maraña, los estallidos de luz y color, todo persistió, pero se fue
articulando en los signos cargados de furia vindicativa, en la estipulación de
un código enardecido y justiciero donde ya no hay mas remansos de paz, ni
fondos de ópalos, ni pura poesía de las formas… |
Matta-Marta Trabas.
Cartas Cruzadas
Matta/Homenaje a Jorge Zalamea
Museo de Arte Moderno.
Bogotá, mayo–junio, 1975
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