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VIVIR VERDE O RAÍCES DE LA CONCIENCIA
*
Descubrí la poesía un poco por casualidad. Gracias a mi familia, me encontré con García Lorca que era un personaje que cambiaba la vida a su alrededor así como un río hace crecer un árbol que él ha escogido.

Lo conocí en la casa de mis tías, embajadora en Madrid en 1935, a quien yo escribía en papel de borrador verde, del más barato. Al presentarme a Federico, mi tía anunció:
“este es mi sobrino, el que me escribe en papel verde…” Se lanzó hacia mí felicitándome, dando saltos y vueltas, como si estuviera tocando piano. Hablaba con la risa. Era un provocador de energía. Era el triunfo de lo verde.

Nunca había conocido a un hombre igual, sin trabas, una rareza del sistema nervioso de la especie. Un hombre Libre, tal como uno se lo sueña.

Cada vez que lo vi era el mismo hombre, incansablemente nuevo: aquel ser cantante fue la revelación del vivir integral. Solo cuando supe que lo habían asesinado se despertó en mí toda la realidad de ser García Lorca. Federico era, es, un verdadero poeta político.

Federico es un poeta político porque en el carácter fundamentalmente español, el gitano no es el zíngaro en el sentido negativo y racista, sino que representa un injerto africano en España, en Europa. Se descubría entonces cada vez más la vida que le aporta África a Europa. Al asesinar a Lorca, los franquistas apagaron ese soplo de cultura que habitaba en el poeta español. Una España que quería vivir verde.


EL PRISIONERO DE LA LUZ
(sol hasta las raíces)

Es curiosa la insistencia con la que el subconsciente o la memoria es una verdadera naturaleza, casi visible, no al ojo desnudo, sino a una forma del verbo ver. Chorrean gotas del “prisionero de la luz”, como si hubiera una secretaria de este signo con respecto a las raíces del sol. El sol es un subterráneo de pequeños gérmenes. Todo ocurre entre pliegues, en una materia viscosa en vías de solidificación.

Verano de 1937,
Rue de Monsieur le Prince


EL CORAZÓN ES UN OJO
Toda forma es la historia de la dificultad y de la necesidad de una especie.
La forma no se explica se hace.

Si el Universo es único, hay una red que enlaza los fenómenos, que a su vez, están enlazados como los elementos que constituyen el cuerpo del hombre.

Quien siente su propio cuerpo, siente el mundo, de discordia de su armonía.

El mundo, su universo, es sano, armónico desordenado, donde incluso la enfermedad puede tener solución.

Sobre el modelo armónico del mundo, cada uno de nosotros es geografía, astronomía de un mundo propio, quizá ilusorio, quizá pragmático, o quizá acribillado de mentiras.

Aprender a sentir la armonía del Universo es construir una arquitectura y una geografía de nuestro “mundo” personal, del cual depende nuestra personalidad, a la manera de un segundo rostro para presentar a la sociedad, a la vida social con la cual cada uno ve los demás o es visto por ellos, unidos todos por lazos comunes.

Viendo y siendo visto, todo el mundo puede desarrollar en sí mismo la propia persona que se manifiesta en la personalidad.

Así pues, el arte no es para ser explicado, sino para ser hecho, para hacer en cada uno de nosotros a la propia persona humana que después crea y construye una visión débil, culpable o creativa de la realidad. Por esa razón, hay que crear un mundo que resulte útil. Cada suceso (experiencia) es un terremoto en nuestra propia geografía, cambia la topología del paisaje, del mundo íntimo.

Tu cuerpo es un ojo o una mano que lleva a cabo tu vida mental.

Esta grafía es una geografía de mi mundo, donde mi personalidad lleva el timón y podrá servirte de mapa náutico en tu andadura.

Reanimar la realidad de la naturaleza humana. Si el mono ha llegado a ser hombre, el hombre llegará a ser gracia: cuadrúpedo, seres acuáticos, árbol químico de la angelidad indígena.

Sistema musical de las relaciones sorprendentes de un nuevo humanismo.


COGITUM
P.s. Hasta nuestros días, el hecho más trágico es la muerte. Yo considero mucho más significativo el nacimiento. En el momento de nacer, él o ella reciben el golpe, la huella, el sello de todos los dones de la vida, que culminan con el orgasmo.

Eso perdura siempre (¿Astrología?).

Me complace imaginar a Hamlet en su “Ser o no ser”, no con un cráneo en la mano, sino con un huevo.


EL REINO DE LOS OJOS
Que el mundo que yo escojo no sea con un ojo cojo. El modo de empleo del verbo “ver”, para que humanamente sirva a la mente humana, es iluminar, ver con la imaginación, la inteligencia. Y ver la vida a toda luz. La imaginación es un proyector de alto voltaje y el “arte” sirve para ver con claridad la dificultad. La facultad de imaginar todo lo posible es tener en la mente cuatro ojos de calidad. La imaginación es un ojo en el centro del centro.

Cultivar la mente como si se tratara de una agricultura de la cultura. Ver que el derecho primordial del hombre y de la mujer y de la tierra es el derecho a la paz, a toda luz contra los funcionarios del holocausto que nos amenaza. Los enemigos de la paz, sin su falsa ciencia, programan el holocausto nuclear: punto final. El yo es un nudo que se desata o se aprieta hasta el estrangulamiento.

Hay que “ver” para comprender la imbecilidad del arsenal atómico, hay que ver toda luz para que el ojo escoja sin cojear.
Abril de 1983

EL VERBO AMÉRICA
Si la palabra verbo es conjugar los jugos de tiempo, el verbo América es la historia y los juegos que allí se enjuagan entre le Mediterráneo y los que la Europa se llama América.

Vínculos y culturas del Mediterráneo, que es Asia, África y Europa con los conjugares
araucanas
patagónicas
quechuas
incaicas
tahumaras
hopi
zuni
haida
esquimales
y milientas otras del extremo occidente del pacífico (rucias, coreas, japones, indias, malayas, sepic, maori, pascuences, etc.) porque el Océano Pacífico será el futuro Mediterráneo y las Américas su puente de tierra con la Europa.

El verbo América es “conjugar” participios pasados con presentes condicionales, es “reorganizar” todos los pretéritos de las cuentas, cuentos de los indios del Mediterráneo con los indígenas de América y del Pacífico, es poner bien los dedos en lo que nos une, en vez de des-preciarse con megatómicas megalomanías.

El verbo América es estrujar la cultura tradicional del Mediterráneo con un probable arte nacional de América.

Todo esto es todavía una arriesgada convicción,
un proceso de construcción,
una concentrada fricción,
un aparato de recuerdos,
un tormento mítico,
un matrimonio cósmico,
un mundo tan reciente que parece escondrijo,
una búsqueda de tierras prometidas,
una gana que carece de nombre
una amenaza de pecado,
un catálogo de nudos
o una recreación circular como un puente de tierra.
No importa! Lo que parece, pero funda y difunda apareceres.
Que se descubran, que se vean sin trapos los unos en los otros.

El verbo América es una búsqueda de acontecimientos que no se cuentan en el cuento.

Porque el lago de logos que es el Mediterráneo sera el lago del Pacífico, el lago global.
Agosto de 1983
*  Textos aparecidos en el catálogo Matta Universo 11 11 11, Ministerio de Educación de Chile-Ministerio de La Cultura de Venezuela, 1991-92.

EL MEDITERRÁNEO Y EL VERBO AMÉRICA *

Verbo América corresponde a la idea de que América no es solamente un continente, un espacio, sino que es tiempo. Si el espacio es la materia, el sustantivo, el verbo viene a ser la energía, el tiempo. El Mediterráneo es, en definitiva, un campo magnético, y se da la circunstancia de que, en el Mediterráneo y en América, yo hallo las mismas cosas. Los hombres mediterráneos más emprendedores, más preocupados, fueron los que alcanzaron América en una especie de diáspora; sucedió lo mismo en sentido contrario, como si existieron vasos comunicantes. Una diáspora que va y viene, que viene y va. Con antepasados que han nacido aquí y otros que han nacido allí. El Mediterráneo es Europa, es África, es Asia.

Después de la batalla de Lepanto, en vez de luchar contra el turco que en primavera se paseaba por el Mediterráneo y exigía, robaba, esclavizaba a los hombres libres, los cristianos empiezan a luchar entre sí. Son las guerras de religión en Francia, en Inglaterra, en Holanda, en Suecia. La guerra ha pasado al Norte y, al mismo tiempo, empieza el desarrollo y, la preponderancia del Norte. Y no precisamente en el campo de las ciencias humanas. En vez de aquella preocupación sobre el sentido de la vida, de la humanidad, el Norte inicia el desarrollo de las tecnologías y abre paso a una curiosa carretera por ver quién gana a quién en una serie de invenciones que, si bien iban destinadas al hombre, en realidad le conducirán, finalmente, a la paranoia de la reproducción. En el Mediterráneo se creó una especie de vacío, como si aquellas preocupaciones sobre el sentido de la vida, de la humanidad, fuesen aspiradas, sorbidas por América: Mediterráneo verbo América, pues. Y este Mediterráneo abocado a América Latina que es algo mas como un puchero… un meeting pot. La América Latina está encinta, a punto de derramar un cúmulo de inquietudes plásticas, teológicas, sociales, morales… pero no sabe dar a luz… una idea prioritaria, una Declaración de Derechos.

Dos siglos después de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, dos siglos después de aquella Declaración de la Asamblea Nacional en la Francia de 1789, se impone una actualización, ya que el mundo no es mismo. Es necesaria una Declaración de los Derechos del joven… Es una tarea en profundidad con gentes de todos los países que trabajan, como en el siglo de la ilustración, por una nueva declaración: la Declaración Universal de los Derechos de la Tierra.
Roberto Matta
Abril,1983
EL CORAZÓN ESTÁ A LA IZQUIERDA

Invito, a quién venga a contemplar estas cosas, a participar en una experiencia única: penetrar en su propia mente, en la fantasía, en la fanta-ansia verbal. El verbo no es solamente gramatical, es también morfológico. Todo el mundo vive un vocabulario, a veces repetitivo, impuesto por la fatiga cotidiana. Debes empezar desde ahora a explotar el propio vocabulario, para consignar la cantidad de signos erróneos que afloran a tu mente. Las palabras desaparecen, de la misma manera que los pueblos se despueblan del sentido popular.

El corazón está situado a la izquierda, y se dice que el ojo izquierdo es el que ve el interior de la persona, en tanto que el derecho sólo ve su provecho. Así, del corazón al ojo, del ojo a la boca se maneja el timón de todo el cuerpo y se llega a la conclusión de que el mundo se ve con el cuerpo. El cuerpo es un ojo y quién ha hecho un mapamundi de la conciencia de su propio cuerpo podrá, a imagen y semblanza, hacer un mapa-cuerpo de su mundo.

El mundo tiene que ser cartografiado con los sentidos y con el sentido del propio cuerpo. Quien no tenga un mapa de su propio cuerpo, es ciego respecto a su mundo.

Se vive en un mundo impuesto o en un mundo sentido.

Este mundo impuesto es una jaula, el mundo sentido es la aventura.

Por tanto, para vivir de alguna manera, hay que convertirse en cartógrafo y llevar el timón del cuerpo-astro que vive en un astro.

Porque, en uno mismo, la humanidad historia es trans-historia y, de esta manera, el verbo conocer es un verbo plural (yo conocemos, tú conocéis). Así como la experiencia del universo es individual, la experiencia de ser individuo es universal.

El astro es redondo, la historia es redonda y la vida es redonda.

Y, por ello, todas las calles son curvas, los mares son curvos y los ríos son curvos, y nadie puede bañarse dos veces en el mismo Heráclito. La cueva de lo desconocido es inquietante, peor esta inquietud es la verdadera prospectiva de la perspectiva. Trompe l`oeil. Para que el ojo no se desoriente es necesario que salga, como el sol, y se oculte en la esfericidad del futuro. El presente está en órbita. El yo es un ojo-yo que debe ver todo el hoy, como la tierra ve el sol.
Roberto Matta
1981
Publicado en Cristal, 1983
INSCAPE

- Morfologías psicológicas: inventar equivalencias visuales en los diversos estados de conciencia. Me niego a aceptar que una yuxtaposición de imágenes –recibidas-, por sorprendente que resulte el efecto de ciertas aproximaciones -collages-, pueda verdaderamente dar cuenta de lo que experimentamos en una situación psicológica dada. Quiero una morfología que no se detenga en la silueta, en la piel de los seres y de las cosas. La imagen de un árbol no es la masa de verdor en torno al tronco que se destaca con más o menos precisión y gracia sobre un fondo de color. Esta imagen es para nosotros todo lo que realmente sabemos de la semilla, la germinación, la brusca eclosión de los brotes, la sombra que puede proporcionar el árbol, la imagen de infinita tristeza que presenta, desnudo, una noche de invierno, y también todo lo que la palabra –árbol- puede traer al campo de nuestra conciencia como imágenes emotivas, muchas de las cuales sin embargo nada tienen que ver con la imagen de un árbol, pero no obstante necesitan la presencia de dicha imagen para existir. Como siempre, los movimientos de la sensibilidad casan con los de la existencia, es decir, se desarrollan paralelamente al despertar de la conciencia del mundo.

MORFOLOGÍA PSICOLÓGICA


Toda forma es el gráfico resultante de la adaptación de las energías internas en movimiento a los obstáculos creados por el medio.

La morfología de los torbellinos, de los crecimientos osmóticos, de los precipitados periódicos, indica el gráfico de los encuentros de cuerpos no miscibles, tales como las manchas de aceite de coche en las calles húmedas o la disposición de dos colores Ripolin.

El tiempo sería para nosotros un medio comparable a una agua gelatinosa que acepta rítmicamente las transformaciones operadas con mayor o menor rapidez. El ojo está preparado sólo para una velocidad determinada. Psicológicamente, una morfología de las imágenes ópticas únicamente concierne a las secciones de cortes teóricos practicados a un instante de la edad morfológica del objeto. Llamo morfología psicológica al gráfico de las transformaciones debidas a la absorción y emisión de energías por parte del objeto desde su aspecto inicial hasta su forma final en el medio geodésico psicológico. Este medio, espacio-tiempo psicológico, es una congruencia simbólica del espacio euclidiano. El objeto situado en un momento puntual de este medio intercepta las pulsaciones que proponen transformaciones en una infinidad de direcciones. Recibe el impacto de este encuentro y de cada transformación. La infinidad de oportunidades de interpenetración perdidas por el objeto aumentará la intensidad de las siguientes pulsaciones durante todo el tiempo en que el objeto siga esta dirección morfológica.

La concepción de un medio psicológico “tiempo” en el que los objetos se transforman, conduce a compararlo a un espacio euclidiano en transformación rotatoria y pulsátil en el que el objeto, a cada amenaza de interpenetración puede oscilar del punto-volumen al momento-eternidad, de la atracción-repulsión al pasado-futuro, de la luz-sombra a la materia-movimiento. La cuarta dimensión sería el gráfico de amenazas sufridas durante toda la duración de las transformaciones.

En el terreno de la conciencia, una morfología psicológica sería el gráfico de las ideas. Si se quiere permanecer en el medio en transformación, este gráfico debería ser concebido antes de que las imágenes ópticas nos dieran una forma de las ideas.

La imagen óptica no es más que un corte teórico en la caída morfológica del objeto.

Se retiene la imagen para calmar la inquietud. Se conserva tan sólo una de las formas posibles del objeto.

La realidad es la sucesión de las convulsiones explosivas que se modelan en un medio pulsátil y rotatorio sometido a ritmos. El ojo agente de la memoria es un medio para simplificar. La conciencia del desarrollo de una morfología psicológica, en el sentido pasional y espiritual, desemboca en una neumoóptica del objeto congruencia de la perspectiva, que es generatriz de la creación de ciencias particulares.

De este modo, el grafismo de la idea de una bola nieve proyectada sobre una llama será un desdoblamiento sin deformación, mientras que la libido emocional que despierta un río o un árbol se expresará mediante un crecimiento osmótico en el medio geodésico psicológico, verdadera gelatina de leche manchada de sangre en precipitado periódico.

Una morfología de este tipo llegará a ser percibida cuando el ojo y la conciencia realicen las gráficas inmediatas e impulsivas, que la emoción convulsiva del hombre trazará en un arte nuevo.

La percepción del crecimiento y los accidentes de los objetos realizados simultáneamente permitirá percibir asimismo la biología psicológica del objeto.

La psicología compartida de los contrarios en una misma idea objeto permanece pulsátil sin deformación en una morfología psicológica, mientras que los ensayos simbolistas llamados paranoico-críticos se basan en una transformación de las imágenes ópticas en un sentido caricaturesco, igual que sucede con las formas del llamado arte abstracto.
Roberto Matta
Trévignon, verano de 1938

*  Textos pertenecientes al catálogo Matta. Museo Nacional Centro de Arte “Reina Sofía”, Madrid, 1999.



































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